Texto del libro “COLOR, CARNAVAL y RESISTENCIA” por Pablo Aravena. (Editorial Albin Michel)

Inti Castro, conocido como INTI (que significa sol en Quechua), es uno de los mayores artistas urbanos de América Latina, y a su vez un embajador artístico para el resto del mundo. Originario de una familia de artistas y músicos, comenzó pintando en las calles de su ciudad, Valparaíso a la edad de 13 años. El trabajo en las calles le ofreció la posibilidad de explorar con total libertad tan pronto como empezó. Aunque las paredes son su medio de expresión natural, también siguió estudios formales en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar, donde adquirió el rigor y entrenamiento como pintor. Sus experiencias personales y su práctica en la calle complementaron su formación.

INTI procede de un país que está cambiando la percepción de sí mismo. Su generación creció en una nación que sufrió los daños de un desarrollo económico rápido, debido a una forma de neoliberalismo extremo implantada por la dictadura de Pinochet. Antes de la dictadura, el país efervecia con movimientos vanguardistas en varias disciplinas artísticas. Estos movimientos luego fueron reprimidos y muchos de los artistas exiliados del país. Después de 15 años de este apagón cultural, la generación post-Pinochet re-descubre la cultura producida por sus padres, antes y durante la dictadura, y reconoce a este como su pasado oculto. Hay un Chile multicultural que comienza a establecerse en este movimiento, lentamente las diferentes identidades son reconocidas y comienza a sentirse su presencia en el ámbito público. En particular la identidad indígena, que había permanecido oculta durante tanto tiempo.

Chile tiene una larga historia con la pintura de calle, una práctica que precedió los graffitis americanos y la cultura hip-hop de la mitad de los años 1980. Los pioneros eran los miembros de las Brigadas muralistas, como La Brigada de Ramona Parra (BRP), asociada al Partido Comunista del fin de los años 60, la cual realizó pinturas murales políticas en apoyo a la candidatura de la Unión popular para la presidencia de Salvador Allende, antes del golpe de estado en el año 1973 que derrocaría su gobierno democrático. Esta y otras brigadas fueron reprimidas durante la dictadura. Ellos habían descubierto lo poderoso que podía ser la calle como medio de comunicación moderno. Los miembros de las brigadas decían: “los paredes son las revistas de los pobres”. Así como Chile lograba salir de la dictadura a principio de los años 90, la cultura del graffiti explotó en el país. INTI fue parte de este movimiento como segunda generación.

El arte urbano chileno es una extraña mezcla entre anarquía contestataria como influencia del graffiti y los impulsos sociales originarios de la escuela chilena de pinturas murales. Su generación creció mirando pinturas murales políticas con el resurgir de las Brigadas en los años 1980-1990, durante el fin de la dictadura. Instintivamente supieron que la calle era un sitio dónde difundir mensajes sin censura ni control, entendieron hasta qué punto la calle crea un diálogo con los transeúntes. En lo particular, INTI aprendió sobre la responsabilidad que conlleva el reescribir las calles, en lo que ha contenido se refiere, al considerar que lo que escribimos en la calles puede tener un verdadero impacto en la sociedad. INTI y sus colaboradores entendieron que las paredes son un sitio dónde podemos denunciar y también compartir sueños comunes.

Al auténtico deseo de comunicar, se añade al interés social de los muralistas y el enfoque invasivo del espacio heredado del graffiti, esto conduce a INTI a preguntarse sobre el concepto de espacio público en su trabajo. Para ocuparlo, cada uno debe preguntarse porque y como. Se plantean varias cuestiones. ¿Qué es un sitio público? ¿Quién puede o no puede utilizarlo? ¿Porque es normal publicitar o utilizar el espacio publico cuando se paga, y no lo es cuando los ciudadanos lo utilizan? En el pasado siglo muchas administraciones sustituyeron espacios públicos por espacio urbanos administrados por privados. Para INTI, lograr pintarlos es un medio de re-apropiarse de estos espacios, una manera en que los ciudadanos significan su presencia y resisten à la homogeneización del espacio urbano.

En este contexto es que INTI ha adoptado su método de creación que nombra como sincretismo. En América Latina, el sincretismo es el procedimiento cultural en que las culturas indígenas y africanas se fusionaron con la cultura opresora durante la dolorosa colonización del continente. El resultado fue una cultura mestiza, que se nutrió de elementos europeos, indígenas y africanos para desarrollar un proceso de creación cultural único. Sin embargo, el elemento subversivo contenido en el sincretismo no debe ser subestimado. Los que han sido colonizados encontraron en la fusión cultural un medio de sobrevivir adoptando la cultura colonialista y adaptándose a ella. Es gracias a esta mezcla que la existencia y la sobrevivencia de esas culturas fueron aseguradas. A través del sincretismo, muchos cultos y prácticas religiosas modernas llegaron a América Latina e hizo de ella uno de los primeros ejemplos de cultura post-moderna.

Como parte de su desarrollo artístico, INTI inició una búsqueda en las culturas originarias latinoamericanas, como fuente de identidad e inspiración para su trabajo. Buscando reflejar la identidad chilena, se ocupó en primer lugar de las fuentes cercanas a él. Se interesó primeramente en la cultura Mapuche al sur de Chile, luego exploró la cultura Aymara en el norte de Chile, Perú y Bolivia. Su método consistió en viajar y sumergirse en las culturas locales. Luego por algunos años, viajó extensamente por América Latina siguiendo su búsqueda. Aprendió historias, mitologías, colores, símbolos y cosmovisiones. En esta búsqueda de identidad, se dio cuenta que estas culturas formaban parte de él, como un mestizo latinoamericano moderno, aunque al mismo tiempo él no era, ni seria nunca parte de una de ellas en particular.

Al asimilar y analizar estas influencias, y estar expuesto a las culturas del continente y las similitudes de sus historias (colonialismo europeo, colonialismo económico, dictaduras, periodos post dictatoriales), tomo conciencia de los puntos comunes en cada una de ellas, esto le conduce a una visión bolivariana transnacional de la cultura latinoamericana. Inti decía al respecto: “una vez que sales Chile, una vez que olvides estas fronteras políticas. Son líneas sobre un mapa que la cultura no respeta. te das cuenta que el continente entero es tu país. Una vez familiarizado con los códigos y símbolos, me siento más seguro de utilizarlos respetuosamente en mis creaciones artísticas.” Por ejemplo, el símbolo del maíz es común a toda América Latina, así como calaveras y ajíes. Muchos de estos se ven desde México a Tierra del Fuego. INTI se armo de una paleta de símbolos tradicionales y modernos que utilizó para crear un lenguaje personal, pero al mismo tiempo continental y sincrético. Otro elemento común, pero mas moderno, son las balas que podría ser una alusión al impulso revolucionario presente en el continente debido a las persistentes injusticias y las desigualdades del territorio.

Por el año 2005, durante uno de sus viajes, INTI encontró el personaje del Kusillo, una especie de payaso carnavalesco y sagrado del altiplano andino. El particular disfraz del Kusillo que inspiro a INTI, estaba hecho de una mezcla de retazos de tejidos antiguos y modernos, una fusión de ropa deportiva con trajes tradicionales, que eran resultado de la falta de recursos para producirlos. En esta pobreza material, INTI vio una riqueza cultural donde se mezclaba lo antiguo con lo moderno. Este disfraz se volvió una analogía de las diferentes culturas (Europeas, Africanas, Indígenas), que a través del sincretismo forman la cultura Latino Americana. La utilización de retazos de telas y su costura represento la unión forzada de diferentes culturas, esa unión zurcida con hilos y cicatrices que suele llevar la historia de la humanidad con su violencia y drama. Este personaje se ha vuelto uno de los personajes icónicos de INTI, junto con el EKEKO, dios andino de la prosperidad y abundancia. Además de estos personajes, INTI incorporó motivos de tapicería de diferentes culturas Americanas, una paleta de colores eléctricos y símbolos transversales a nuestra cultura moderna. Es a través este juego con el lenguaje de símbolos latinoamericanos y modernos que INTI creó su propia identidad.

En el 2011 INTI se mudó a Europa. Vivir fuera de Chile cambio su manera de entender y vivir en el mundo actual. Ahora que vive en Barcelona luego algunos años en Francia, aprendió a mirar América Latina desde otra perspectiva y comprender mejor las diferencias y similitudes entre los continentes. Como artista temporalmente expatriado, tiene una mirada exterior que le ha permitido contrastar estas dos realidades. INTI, se ha dado por misión difundir las ideas del sincretismo latinoamericano en Europa, de ahí ha propagado sus ideas hacia otras partes del mundo para elevar y enaltecer esta forma de creación cultural.

Esta re-significación de su obra debido a su trabajo en Europa y el mundo, le ha conducido a cuestionarse, no solo como individuo, sino también las imágenes que utiliza en cada lugar. Símbolos y elementos que funcionan en un continente, son impensable en otro. A través este método, pudo experimentar su lenguaje artístico y ver hasta donde su trabajo podía llegar en diferentes contextos y realidades culturales.

Los continuos viajes en los que INTI se ha embarcado, le ha permitido modificar su manera de ver el mundo, desde una perspectiva latinoamericana hacia una perspectiva más global. Aprendió a colocarse en el lugar de otras culturas, a ver el mundo desde una multiplicidad de punto de vista. Las relaciones de poder que existen normalmente entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste quedan borrosas por esta nueva perspectiva que adquiere dando la vuelta al mundo y pintando a lo largo de este.

Esta nueva visión global condujo a INTI a experimentar en busca de una nueva dirección creativa a su trabajo. Habiendo hecho del sincretismo latinoamericano su emblema y motor creativo durante algunos años, ahora mira el mundo como fuente de símbolos mas universales. Este nuevo “sincretismo global” que intenta crear, reúne símbolos transversales a otras culturas y los re-define en un contexto más global, con el fin de crear una nueva obra. El cree que un “sincretismo global” es posible, fundado en el ejemplo de América Latina y la riqueza de su cultura mestiza producida durante 500 años.

En esta nueva dirección, INTI se nutre de iconografía de otras culturas y cosmovisiones, las cuales fusiona en busca de nuevas posibles combinaciones. Nuevos temas globales comienzan a surgir, como ciencia y conocimiento en conflicto con los sistemas de creencias religiosas se vuelven una importante parte de su trabajo. El apunta hacia a la utopía de una sociedad que resalte la diversidad desde el conocimiento y que haga de nuestras diferencias culturales una fuente de aprendizaje que nos enseña a comprender el mundo desde otras perspectivas. Adoptar y mezclar con respeto, tradiciones de otras culturas nos ayuda a identificarnos como individuos únicos fuera de los grandes sistemas de creencias que nos gobiernan. INTI desea representar un nuevo y definitivo sincretismo global basado en la aceptación y el conocimiento, que en su proceso no pierda la capacidad de sentir una profunda espiritualidad por las maravillas del mundo natural. Una sociedad utópica que comprenda la diferencia entre tradición cultural y creencia.

Las creaciones y el trabajo de INTI dejan una huella en el mundo entero. Su lenguaje artístico híbrido esta en concordancia con una época en que la transculturalidad parece ser la norma. Las fronteras y las barreras están destruidas por el flujo de información y las fuerzas de fusión cultural. Veamos hacia que dirección ira INTI con este sincretismo global.